¿Liberar el tipo de cambio?


Ha vuelto a la palestra pública el fantasma de la liberación del tipo de cambio, quizás desde los años de la llamada noche neoliberal, esa oscura década de finales del siglo pasado. Todo en nombre de una “ciencia económica” fabricada en las entrañas del imperio y que, según sus promotores en estas tierras, es igual de buena para el capitalismo y el socialismo.
Es muy fácil ver por qué no funcionaría la liberación del tipo de cambio, así sin más: se demuestra que no funcionaría porque eso es exactamente lo que tenemos actualmente con el Dólar Today y otras referencias de cambio bolívar-dólar de “libre mercado”. ¿Está funcionando la economía bajo una referencia cambiaria libre, sin intervención estatal?
Tenemos la situación que aconseja la “ciencia económica”. Que el estado venezolano se mantenga al margen del mercado cambiario, que no le inyecte las divisas provenientes del petróleo y que el sector privado organice un libre mercado cambiario con las divisas que tengan a bien vender en bolívares al precio que tengan a bien ponerle.
Es decir, no hay que imaginar lo que pasaría: sucedería lo que ya está pasando y tendremos las consecuencias que ya estamos viviendo. El “libre mercado” no garantiza la estabilidad del tipo de cambio, puede significar una devaluación permanente o una incontrolable volatilidad, ambos resultados son factibles en el contexto de la guerra económica. Es como pensar que una guerra se gana sin defenderse ni echar un tiro.
¿Cómo explicarle al ciudadano común y corriente si esa abstracción llamada el “mercado” es buena o mala? La derecha dice que es buena y la izquierda que no. ¿En qué quedamos?
Yo creo que un símil sencillo sería comparar el mercado con el clima. El clima es bueno si está soleado, a una temperatura agradable, si llueve la cantidad ideal para el bien de la naturaleza, la agricultura, la industria y los servicios domésticos de agua. Pero si el clima es tormentoso, si hay huracanes o tornados, exceso de frío o calor, es destructivo.
¿Qué concluyó el hombre con respecto al clima? Que debemos protegernos, punto, aunque en ocasiones funcione bien. Pues así es el mercado: debemos protegernos de esa fuerza basada en la codicia que puede destruir al hombre y a la naturaleza, aunque en ocasiones haya sensación de prosperidad, con oferta de bienes y servicios en un entorno de sana competencia, momento en que podríamos disfrutarlo. Como disfruta la espalda mientras el palo va y viene.
Tenemos que protegernos del mercado, una fuerza potencialmente destructiva y arrasadora. Pero no podemos negar que existe, como no podemos negar que el clima existe.
Volvamos al tema monetario. Evidentemente, el estado venezolano en estos momentos no puede inyectar divisas extranjeras en el mercado cambiario, porque no las tiene.
Eso sí, el estado venezolano podría emitir petros con la garantía ante sus socios comerciales del mundo de que los recibirá como pago de las exportaciones de nuestros commodities. A la vez que se establecen las reglas de juego externas, el Estado puede ofrecer petros en el mercado interno, en lugar de ofrecer divisas extranjeras.
¿Qué ventajas tendría ofrecer petros y no divisas extranjeras? Se enumeran algunas a continuación:
1) Los petros podemos emitirlos, como una divisa venezolana, con la garantía de que tenemos una ingente cantidad de reservas minerales para responder por ellos en el futuro. Es como emitir nuestra propia deuda, en lugar de endeudarnos en divisas extranjeras en las condiciones que nos pongan.
2) Los petros no se pueden bloquear como nos bloquean las cuentas en dólares.
3) La venta de petros al sector privado es muchísimo más auditable y verificable en ejercicios de contraloría social, debido a que la estructura de datos que registra sus operaciones, la cadena de bloques o blockchain, es pública. Al contrario, la venta de divisas extranjeras, implica una transferencia entre cuentas bancarias que nadie puede ver.
4) La auditabilidad del petro puede ser la base de nuevas formas de control de la fuga de capitales, evitando un inútil control de cambios manejado por una burocracia estatal penetrada por la burguesía.
5) La paridad bolívar-petro será mucho más sana que la paridad bolívar-dólar, porque el valor del bolívar estará vinculado al valor de nuestros commodities de exportación, los que determinan, por ahora, nuestro nivel de vida.
6) Nuestras enormes reservas minerales nos permiten emitir petros en cantidades suficientes como para mantener la paridad que queramos con el bolívar. Sólo hay que decidir qué tipo de equilibrio queremos, qué paridad queremos e inyectar suficientes petros. Una paridad objetivo bolívar-petro será un formidable bastión de defensa en esta guerra económica.
7) La burguesía nacional tendrá que convertirse en aliada en el uso y fomento del petro, o perderá oportunidades de negocio en el país. Tendrían que buscarle compradores a sus petros.
8) Las divisas extranjeras que reciba el estado venezolano por concepto de exportaciones deben usarse para importaciones estratégicas y para recomprar petros. Nunca para ofrecerlas directamente en el mercado cambiario, donde se ofrecerán solo petros para garantizar la auditabilidad a través de la cadena de bloques.
En este escenario de inyección de petros en el mercado cambiario nacional, se hace completamente insustancial el mercado negro de divisas. El “libre” cambio del bolívar con el dólar y otras divisas estará condicionado por la paridad bolívar-petro, si ésta es más apetecible. El “libre mercado” del cambio paralelo, en este escenario, sería una inofensiva llovizna que no nos haría daño.
Y se acabará la segunda noche neoliberal, la que nos está imponiendo el Dólar Today y sus mafiosos aliados.

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