¿Por qué ahora sí?


 
El anuncio del presidente Maduro de anclar el valor del bolívar al valor del precio de exportación del petróleo, a través de su anclaje al petro, ha renovado la esperanza en la recuperación económica.
Esta medida llega después de varios intentos insuficientes para estabilizar la economía, como la Ley Orgánica de Precios Justos, la creación de los motores para el desarrollo económico, las fiscalizaciones de precios, las medidas con el cono monetario y otras acciones que no han rendido los frutos esperados.
Sin embargo, estoy seguro de que en un contexto de estabilización del tipo de cambio, a través del anclaje bolívar-petro, esas mismas medidas y reglamentaciones, si se vuelven a aplicar, serán muchísimo más efectivas.
¿Qué es lo que se estará haciendo de un modo diferente, innovador, como para cifrar esperanzas en un cambio de la situación económica?
A nosotros nos impusieron un modelo monetario en el que el bolívar está excluido de la comercialización del petróleo. En los años 70, los EEUU impusieron globalmente la condición de que sea el dólar prácticamente la única moneda que compra petróleo en el mercado internacional. Todo el mundo tenía que comprar primero dólares para venir a Venezuela o ir a cualquier otro país exportador de petróleo, a comprar esta materia prima.
Nos impusieron este esquema porque quienes nos gobernaban eran aliados, por no decir cómplices, de EEUU y sus políticas de dominación global.
Desde ese momento se acentuó el declive del bolívar, que estaba perfectamente anclado al dólar. Nuestra burguesía empezó a ver mucho más atractivo tener su patrimonio en dólares que en bolívares. Nuestros gobernantes en esa época han debido encarecer el dólar (devaluar el bolívar) pero no lo hicieron. Prefirieron financiar la Venezuela saudita. Aguantaron hasta que en 1983 reventó el esquema de anclaje al dólar.
La exclusión del bolívar del negocio petrolero se mantuvo desde entonces. El bolívar se ha devaluado desde 1983 nueve órdenes de magnitud (nueve ceros), es decir, que si no se hubiera hecho la reconversión monetaria del 2008, un dólar en el mercado negro valdría hoy ¡tres mil quinientos millones de bolívares! Valía 4,30 en 1983.
¿Qué estamos haciendo diferente? Estamos metiendo al bolívar en la ecuación petrolera. El bolívar soberano comprará petróleo, porque comprará petros que a su vez podrán comprar petróleo. Es decir, el bolívar soberano estará anclado al precio de nuestro principal producto de exportación por transitividad. Siendo el petróleo nuestro principal producto en términos de generación de riqueza, es justicia que el bolívar pueda comprar petróleo a un precio determinado soberanamente.
Esto no significa, para nada, que debemos abandonar nuestra estrategia de mediano y largo plazo para incrementar la producción.
La derecha está haciendo intentos desesperados para desestimar el impacto de la medida del anclaje bolívar-petro. Por ejemplo, dicen que el petro “no existe”, que no se puede anclar el bolívar a algo que “no existe”. Están admitiendo, entonces, en su universo de fantasía, que cuando el petro "exista", el sistema funcionará.
Hablan de que el petro no tendrá la confianza de quienes hacen comercio o “trading” de criptos. Obvian que el petro no es ninguna criptomoneda especulativa, como el bitcoin. El valor del petro será el valor del barril de petróleo y será honrado por el estado venezolano. El petro será una divisa estable implementada sobre una cadena de bloques.
Se agarran al clavo ardiendo del discursito de la “confianza”. Nosotros no necesitamos de la confianza de Donald Trump, ni del FMI, ni de los detractores políticos de la Revolución. Necesitamos la confianza de nuestros socios comerciales, los clientes de PDVSA, los socios geopolíticos. Con eso es suficiente como para que el petro tenga la demanda que requerimos.
En fin, podemos estar seguros de que esta vez no estamos haciendo “más de lo mismo”. El anclaje del bolívar al valor del petróleo, sostenible gracias a nuestras ingentes reservas petroleras, es una auténtica medida revolucionaria en el campo económico, de cambio fundamental de nuestra arquitectura monetaria y financiera.
Estoy seguro de que será una medida de acción rápida, en pocos meses veremos su efecto positivo. La inflación puede continuar durante unas semanas por efecto de inercia, debemos tener paciencia. Luego vendrá un declive de precios, tan pronto se ponga en vigor el cambio de bolívares soberanos por petros a paridad fija. ¡Seguiremos venciendo!

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